Uno de los principales problemas de la mujer durante la menopausia son las infecciones de orina recurrentes. Los cambios que provoca la menopausia, como el déficit hormonal y el debilitamiento del suelo pélvico, o la existencia de pérdidas de orina, pueden provocar la aparición de esta molestia.
La infección de orina representa la colonización del aparato urinario por parte de gérmenes nocivos para la salud. Estas infecciones afectan al aparato urinario inferior (vejiga y uretra) tanto en los hombres, como en las mujeres. Sin embargo existe mayor prevalencia en las mujeres. El cuadro es bien conocido: molestias al orinar, sensación de vaciado de la vejiga incompleto, orina teñida de sangre y un aumento de la frecuencia al orinar incluso por la noche.
La mayor parte de veces se solucionará con un antibiótico pero cuando las infecciones se repiten hay que acudir al urólogo. Según el Dr. Francisco Ramírez, director médico de Venegas Salud, “es necesario determinar si hay una alteración estructural anatómica o funcional del aparato urinario de la mujeres que pueda favorecer estas infecciones de orina tan frecuentes”.
Causas de las infección de orina en la menopausia
Según explica el Dr. Ramírez, uno de los factores favorecedores de la infección de orina en la menopausia es la vaginitis atrófica, un trastorno que consiste en el adelgazamiento de las paredes de la vagina y en una disminución de su lubricación. Esto se suele derivar al ginecólogo para que ponga el tratamiento correspondiente.
Otra de las causas es un incorrecto vaciado de la vejiga, cuestión que sí debe supervisar un urólogo, ya que si la vejiga no se vacía correctamente la orina queda acumulada y se favorece la proliferación de bacterias que causan la infección. En estos casos podemos encontrar también un componente obstructivo que puede aparecer con la edad y que hay que corregir (muchas veces, el tratamiento estándar son las dilataciones uretrales pero primero hay que confirmarlo con una cistoscopia o un estudio urodinámico para confirmarlo. Esto suele hacerse normalmente de forma ambulatoria pero en los casos más graves necesitaremos una dilatación uretral que se hace en quirófano con una sedación.
Factores que favorecen las infecciones de orina
Además, llama la atención el hecho de que no hay un solo factor que favorezca la infección urinaria. «En la mujer, el hecho de ser mujer ya es un factor favorecedor de las infecciones de orina porque la uretra femenina tiene una longitud de entre 3 y 5 centímetros, lo que facilita que gérmenes situados en la zona genital y perianal tengan una fácil ascensión de la uretra a la vejiga», agrega.
En concreto, las infecciones de orina suelen ser más frecuentes entre los 40 y los 50 años, y suelen tratarse de cistitis bacterianas sin mayor complicación. Por otro lado, el especialista llama la atención sobre el hecho de que haya mujeres que tienen predisposición a padecer infecciones de orina sin padecer ninguna alteración en su aparato urinario.
Infecciones urinarias de repetición
¿A qué nos referimos cuando hablamos de infección urinaria a repetición? Se define como infección urinaria de repetición o recurrente a la presencia de 3 o más episodios de infección urinaria en un año o de 2 en 6 meses; para cumplir estrictamente con la definición, estos episodios deben estar confirmados mediante un examen de orina (urocultivo) que muestre que hay gérmenes en la misma.
Cuando el número de infecciones de cistitis bacteriana no complicada ocurren más de 5 veces al año se dice que hay que pensar en los factores favorecedores que esa persona tiene, como por ejemplo el de las relaciones sexuales. «En muchos casos simplemente se aconseja que, por ejemplo, después de mantener relaciones sexuales se tome una dosis baja de antibiótico y la mujer orine después del coito para eliminar posibles agentes infecciosos.; solamente con estos dos gestos ya disminuye esta prevalencia.
Cuando la infección invade el aparato urinario superior, en concreto el riñón, se puede producir una pielonefritis, siendo necesaria la aplicación de un tratamiento con antibióticos durante quince días. «Cuando eso ocurre la importancia de la infección es mayor y suele asociarse a fiebre, a malestar general, a dolor abdominal, y en algunas ocasiones, puede tener lugar una infección con repercusión general que dé lugar a una sepsis de origen urinario», comenta el especialista.
Consejos para prevenir una infección de orina
• No retener la orina: La retención favorece el crecimiento de bacterias. Se debe procurar vaciar totalmente la vejiga cada vez que se vaya al baño.
• Tomar dos litros de agua al día.
• Después de defecar, limpiarse siempre de adelante hacia atrás para que no pueda haber contacto del papel que ha pasado por el ano con la zona genital.
• Orinar después de las relaciones sexuales.
• Evitar la higiene genital excesiva (uso de geles íntimos y demás).
• Evita las prendas y la ropa interior demasiado ajustadas y procurar que sean de algodón para favorecer la transpiración.






